11 de mayo: “Se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría” (Jn 16,20-23a)

Señor Jesús,
sé tú la razón primera de nuestra alegría.
Haz que todo aquello que pensamos que nos da felicidad y bienestar
quede siempre supeditado a ti, a tu manera de querernos,
a tu modo de proceder,
al estilo con el que te ocupas de cada uno de nosotros.

Señor Jesús,
concédenos una alegría compartida,
que se vive y nace del contacto con los demás,
del compartir la vida con ellos,
del reconocimiento de que con los demás somos verdaderamente felices.

Señor Jesús,
concédenos una alegría solidaria,
en la que el amor
sea la verdadera fuente de regocijo y de celebración,
una alegría que no deje a nadie fuera, ni solo,
ni sea indiferente a las necesidades de los demás.

Señor Jesús,
concédenos una alegría natural,
bien enraizada en el corazón,
alejada de la risa superficial y de las apariencias,
una alegría que nos fundamente y nos constituya,
una alegría que vaya mucho más allá de las vicisitudes de nuestros días.

Señor Jesús,
concédenos una alegría orante,
que esté presente en nuestro modo de relacionarnos cara a cara contigo,
que nos ayude a ver la vida desde ti,
que nos haga gustar internamente lo verdaderamente importante.

Señor Jesús,
concédenos una alegría que nazca del sabernos hijas e hijos de Dios,
familia tuya, fraternidad universal,
criaturas creadas, creadoras y creativas.

Señor Jesús,
que se alegre nuestro corazón y que vivamos confiados
en que esa alegría que tú das no nos la quitará nadie.
Así te lo pedimos.
Así sea

Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC

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