1 de diciembre – “Jesús le contestó: «Voy yo a curarlo” (Mt 8,5-11)

¡Ven, Señor Jesús! a nuestra vida, a nuestra casa, a nuestra familia.
¡Ven, Señor Jesús! a nuestros trabajos, a nuestras tareas, a nuestras reuniones.
¡Ven, Señor Jesús! a nuestras calles, a nuestras comunidades, a nuestros grupos.
¡Ven, Señor Jesús! a curar nuestras heridas, nuestras cegueras y manías.

¡Ven, Señor Jesús! a llenar de esperanzas nuestros deseos y aspiraciones.
¡Ven, Señor Jesús! a quien sufre y a quien siente como propio el sufrimiento ajeno.
¡Ven, Señor Jesús! a nuestro corazón y a nuestros sentimientos.
¡Ven, Señor Jesús! a curar nuestras heridas, nuestras cegueras y manías.

¡Ven, Señor Jesús! a nuestras prisas y agobios.
¡Ven, Señor Jesús! a nuestras esperas y desesperos.
¡Ven, Señor Jesús! a nuestras alegrías y a nuestras fiestas.
¡Ven, Señor Jesús! a curar nuestras heridas, nuestras cegueras y manías.

¡Ven, Señor Jesús! a nuestras celebraciones y a nuestros encuentros.
¡Ven, Señor Jesús! a nuestros intentos de hacer felices a los demás.
¡Ven, Señor Jesús! a nuestra fe y a nuestra falta de fe.
¡Ven, Señor Jesús! a curar nuestras heridas, nuestras cegueras y manías.

¡Ven, Señor Jesús! a restablecer dignidades y a pacificar conflictos.
¡Ven, Señor Jesús! a mostrarnos una vez más tu Proyecto para nosotros.
¡Ven, Señor Jesús! a inaugurar una vez más tu Reino.
¡Ven, Señor Jesús! a curar nuestras heridas, nuestras cegueras y manías.

¡Ven, Señor Jesús! haznos profetas en medio del desierto.
¡Ven, Señor Jesús! y dinos que “Vienes a curarnos”. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias