1 de diciembre – “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra” (Lc 10,21-24)

Padre bueno,
mi oración de hoy es sólo para agradecerte.
Tengo la sensación de que siempre que me dirijo a ti
es para pedirte, para rogarte, para intentar convencerte
de que tu voluntad se parezca un poco a la mía
y sea lo que yo creo que tiene que ser.

Pero hoy, Padre, quiero darte gracias por la vida,
por mi familia, por mis amigos,
por las personas que conozco,
por las personas que no conozco
pero que son buena noticia allí donde están.

Padre bueno,
te doy gracias por todas las personas
que se dedican sin descanso a hacer el bien,
a colaborar, a realizar acciones solidarias,
a echar una mano en lo que sea cuando sea,
a todos aquellos hombres y mujeres
que rezan por los demás
y que siempre tienen un hueco en sus intenciones
para los otros,
aunque ni tan siquiera los conozcan.

Padre bueno,
te doy gracias
por los que trabajan sin descanso por los más pobres,
por los más excluidos,
por los más perdidos,
por los más vulnerables,
por los más débiles,
por los más menos de nuestra sociedad.
Por los educadores, por los asistentes sociales,
por los religiosos y religiosas
cuya vida es servir a los otros sin condiciones,
por los laicos que han hecho de las obras de misericordia
el motor de su vida.

Padre bueno,
gracias por haber revelado tu proyecto
y tu modo de hacer las cosas a la gente sencilla.
Hazme a mí también sencillo,
capaz de vivir agradecido por ello. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias