1 de marzo de 2017: “Convertíos y creed en el Evangelio”

De nuevo comenzamos este tiempo regalado,
este tiempo de oportunidad,
este tiempo especial,
este tiempo dedicado a caminar en comunidad hacia la Pascua…
de nuevo el Señor de la Historia
nos sale al encuentro
y nos propone hacer historia con nosotros,
compartir nuestras historias con él,
dejarnos hacer por su ternura y su cariño.

De nuevo, un año más, comienza la Cuaresma.
Tiempo en el que somos invitados a recorrer
el camino de Jesús hacia Jerusalén sabiendo que SOMOS PASIÓN,
que tenemos ganas de sentir a este Jesús,
de verle en el rostro y en la vida de la gente,
que necesitamos que camine con nosotros
y que escuchemos su Palabra
y nos dejemos convertir de corazón el corazón.

De nuevo la Cuaresma nos exhorta y nos dice:
¡Ayunad! ¡Escuchad! ¡Dad de beber!
¡Abrid los ojos! ¡Liberad!

¡Total nada! Sin duda
todo un programa de vida,
toda una apuesta por la vida y la esperanza.
Una propuesta que requiere de nosotros ponernos a tiro, bajar el ritmo,
respirar profundamente, hacer silencio,
orar más, reconocernos incompletos
y excesivamente seguros de nosotros mismos, amar más y amar mejor,
sabernos siempre en camino hacia la UNIDAD que buscamos…
necesitados, en definitiva,
de sentir ese amor de Dios
que nos hace gritar que SOMOS VIDA.

De nuevo la Cuaresma nos lanza un grito: ¡Ayunad!
Dejad lo superfluo, dedicaros a hacer el bien,
no perdáis el tiempo en cosas inconsistentes,
dejar los caprichos,
vivid de forma austera, desapropiados,
proponeros acciones que os sirvan
para eliminar la hojarasca
y descubrir lo verdaderamente importante.

De nuevo la Cuaresma nos dice: ¡Escuchad!
No viváis de espaldas a lo que ocurre,
quitaos los auriculares y escucharos a vosotros mismos y escuchad al mundo.
Escuchad la Palabra de Dios
y dejar que obre en vosotros.
Discernir lo que leéis y escucháis,
y obrar en consecuencia.
Dejaos transformar por lo que el Señor os dice.

De nuevo la Cuaresma nos pide: ¡Dad de beber!
Comprometeos con la gente,
descubrir las pobrezas que existen
a vuestro alrededor
y saciad la sed que existe en cada rincón
de la humanidad.
Practicar esta obra de misericordia
con todo aquel que esté buscando alimento, sentido, horizonte… vida digna.

De nuevo la Cuaresma nos zarandea y nos pide: ¡Abrid los ojos!
Manteneos despiertos,
abrir los ojos de la mente y del corazón,
no os dejéis cegar por las modas y los gurús,
por los deslumbramientos pasajeros,
por los cantos de sirena,
por las últimas tendencias…
vivir con los ojos bien abiertos,
que vuestra mirada se transforme
en acciones solidarias, en milagros cotidianos,
en palabras de esperanza.

Finalmente la cuaresma nos exhorta: ¡Liberad!
A acompañar a los otros,
a descubrir sus ataduras y sus cadenas,
y a ayudarles a liberarse de ellas.
A resucitar lo que parece sin vida,
a posibilitar oportunidades,
a practicar el amor que crea y dignifica.

De nuevo la Cuaresma.
Vivámosla con intensidad desde la convicción
de que también nosotros SOMOS PASIÓN
y queremos llegar a la Pascua a celebrar que SOMOS VIDA.
Así sea

oscar.alonso © oracionesdiarias