1 de octubre – “Sígueme. Te seguiré, Señor. Pero déjame primero…” (Lc 9,57-62)


Señor, si me llamas es para seguirte y si te sigo
no puedo estar siempre con excusas de andar por casa,
excusas de niño pequeño,
excusas que siempre señalan a otros
como causantes de todo cuanto me sucede o no.

Señor, si me llamas yo te digo “Te seguiré”.
Pero no sirve decirlo y no hacerlo,
no vale para nada sólo la intención
si no pongo toda mi voluntad, toda mi pasión,
todas mis fuerzas, todo mi corazón en ese propósito de seguirte.

Señor, si me llamas y te digo que te sigo
esa respuesta libre y voluntaria es para todos los días,
para siempre; es una respuesta gratuita a tu gratuita llamada;
es una respuesta que todo lo trastoca,
que todo lo transforma, que todo lo transita;
es una respuesta total… porque está en juego tu Reino y mi felicidad.

Señor, porque me llamas y te digo que te sigo,
dame la fe necesaria para no mirar atrás,
para no añorar tiempos pasados que me parecen que fueron mejor,
para no caer derrotado antes las dificultades,
para no pensar que seguirte es sólo para algunos hombres y mujeres especiales,
para no pensar que yo no voy a poder con esta responsabilidad.

Seguirte, Señor, es el mejor regalo que me has hecho,
porque al llamarme ya me has dicho que me quieres,
que me vas a acompañar,
que jamás me vas a dejar solo y que, pase lo que pase,
en el seguimiento está toda la felicidad de la que voy a ser capaz de disfrutar.
Porque tú, Señor, eres mi vida y mi resurrección,
mi razón primera y mi causa final,
mi raíz y el horizonte último de mi vida.

Señor, si hoy me llamas a seguirte,
aquí me tienes.
Estoy dispuesto y mi respuesta es “te sigo”. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias