10 de abril – “En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre” (Jn 8,51-59)

Señor,
¡guardar tu palabra!, ¿qué es?
¿Qué nos quieres decir con esto?
¿Se trata sólo de tenerla a buen recaudo?
¿Se trata de transmitirla sin más?
¿Se trata de una especie de seguro de vida?
¿De qué nos hablas, Señor?

Señor,
guardar tu palabra,
bien sabemos que no es preservarla bien escondida
en un cajón o en una estantería de nuestra casa,
sino vivir según lo que en ella se dice,
convertir nuestro corazón desde ella,
reconocer una y otra vez nuestras palabras al confrontarlas con esa palabra tuya,
ser palabra para los demás,
leerla, reflexionarla, contemplarla, predicarla,
contrastar toda nuestra vida con ella
y morir para vivir sin final,
porque tú nos dices que quien guarda tu palabra
no sabrá lo que es morir para siempre.

Señor,
haz que guarde tu palabra viviéndola,
sin buscar siempre la traducción que más me convenga,
sin intentar adherirme sólo a la que más me gusta,
a la que ya me suena, a la que sé que no me va a zarandear demasiado.

Señor,
haz que guarde tu palabra encarnándola en mi diario vivir,
haciéndola vida allí donde sólo hay silencios y palabrería,
anunciándola gozosamente
donde sólo se conoce el dolor, la desolación y la tristeza. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias