10 de diciembre – “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11,28-30)

Señor, tu evangelio de hoy
me ha adivinado el pensamiento
y me sale al paso ¡por tantos motivos!

Por eso en esta mañana te pido:

De mis cansancios, alíviame.
De mis agobios y angustias, alíviame.
De mis preocupaciones constantes, alíviame.
De mi corazón inquieto y vacilante, alíviame.
De pensar que lo sé todo y que nada me queda por aprender, alíviame.
De mis seguridades y afirmaciones rotundas, alíviame.
De mis urgencias y prisas, alíviame.
De mis cargas absurdas, alíviame.
Del dolor que me produce el dolor de los otros, alíviame.
De la tristeza y de la desolación, alíviame.
De la mentira y la omisión, alíviame.
De pensar que tu silencio es un castigo, alíviame.
Del sufrimiento de ver que mis planes no se cumplen, alíviame.
Del sinsentido de tantas cosas, alíviame.
De pensar que sólo yo estoy cansado y agobiado, alíviame.

Señor, tú que me dices
que cargue con tu yugo y aprenda de ti,
que eres manso y humilde de corazón,
aquí me tienes, haz que encuentre en ti mi descanso,
la serenidad que necesito,
la tranquilidad para poder saborear la vida
que me regalas cada día,
sabiendo que tu yugo es llevadero y tu carga ligera
si en ti tenemos nuestro fundamento y horizonte
todos los días. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias