10 de febrero – “Cuando hagáis limosna, cuando vayáis a rezar, cuando ayunéis…” (Mt 6,1-6.16-18)

Pregón de cuaresma

Coge tu mochila, cálzate, deja lo superfluo,
prepara el corazón, sal a la calle, hazte el encontradizo,
crea lazos y déjate hacer. Dispón todo lo necesario
para que tu corazón esté abierto a la novedad,
a examinarse, a renovarse, a reciclarse,
a la conversión profunda, a dejarse transformar por Dios.
Es tiempo de cuaresma.

Es tiempo de vivir como bautizados
el camino hacia la Pascua.
Un camino precioso y al mismo tiempo complejo,
una oportunidad para vivir desierto
y en el desierto descubrirnos un poco más
y descubrir un poco más al Dios de Jesús.
Es tiempo de cuaresma.

Es tiempo de ponernos a la escucha
de lo que susurra el Espíritu de Dios,
es tiempo de escuchar y escucharnos,
de auscultar lo que se mueve dentro de nosotros,
de tomar conciencia del propio pálpito,
de la propia pasión, del propio cansancio,
de la propia esperanza
y descubrirnos aun con posibilidades
de ser más nosotros mismos,
más de Dios, más para los otros.
Es tiempo de cuaresma: ¡Escúcha-te!

Es tiempo de buscar y de buscarnos,
de discernir dónde estamos, qué queremos, cómo estamos.
Y también es tiempo de buscar
qué quiere Dios de nosotros,
en este momento, en estas circunstancias,
en este mundo y en esta Iglesia nuestra.
Es tiempo de cuaresma: ¡Búsca-te!

Es tiempo de conversión,
de cambio profundo,
de olvidar lo viejo que nos habita
y habitar la novedad que viene del Señor de la misericordia.
Es momento favorable para practicar
el perdón y la reconciliación,
para dejarnos acoger y abrazar,
perdonar y pacificar, sanar y bendecir por Dios.
Es tiempo de cuaresma: ¡Conviérte-te!

Es tiempo propicio para el perdón,
para darlo y recibirlo, para pedirlo y concederlo,
para gustarlo internamente y otorgarlo en misericordia.
Es tiempo para sentirnos perdonados
por el Dios de la ternura,
es tiempo para perdonar y perdonarnos.
Es tiempo de oportunidades.
Es tiempo de cuaresma: ¡Perdóna-te!

Es tiempo para renacer, para reinvertirse,
para ser más nosotros mismos,
para descubrirnos amados incondicionalmente por Dios,
para ser y dejarnos ser, para reiniciar nuestro corazón
y algunas tareas olvidadas, para probar a vivir más felices
haciendo más felices a los demás.
Es tiempo de cuaresma ¡Reinícia-te!

Feliz tiempo de preparación. Feliz cuaresma

oscar.alonso©oracionesdiarias