10 de marzo de 2017: “Ve primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda” (Mt 5,20-26)

Señor Jesús,
una mañana más nos despiertas con tu Palabra.
Y tu Palabra despierta en nosotros
la necesidad de convertirnos,
de comenzar a cambiar algunas cosas de nuestra vida
que nos cuesta reconocer, discernir y enderezar.

Señor, en esta mañana tu Palabra nos recuerda,
una vez más, que antes que las ofrendas,
antes que el culto,
antes que el cumplimiento de normas,
antes del catecismo, de la ley, de las oraciones…
antes de todo eso están los hermanos, están los demás.

Jesús, es relativamente fácil
cumplir con lo que hay que hacer,
los seres humanos nos acabamos adaptando
y mimetizando con todo lo que llega.
Lo verdaderamente difícil es cumplir con las normas
y amar a los hermanos sin condiciones,
poner en el centro de nuestra vida a los otros,
sin peros, sin peajes ni aduanas.
Con razón dicen que el amor es excéntrico…
nos saca de nosotros mismos
y pone en el centro de la propia vida al hermano.

Por eso, Señor Jesús,
en esta mañana de viernes de cuaresma,
día penitencial por excelencia,
te rogamos escuches nuestra oración
y vayamos a los hermanos hoy,
y pidamos perdón y saludemos de modo especial
y abracemos sin decir nada…
simplemente porque nuestra mejor ofrenda
es siempre quererles como tú nos quieres,
a manos llenas y sin más razón
que porque son nuestros hermanos.
Así sea

 

oscar.alonso © oracionesdiarias