10 de marzo – “Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero” (Jn 5,31-47)

Señor,
es tan fácil hablar de uno siempre.
Es tan cotidiano
que aun hablando de otros o de otras cosas,
acabemos hablando de nosotros mismos.
Es tan humano venderse bien,
presentar los propios talentos y éxitos,
e intentar esconder, maquillar
o negar las propias fisuras,
miserias y necesidades.

Señor,
nos quieres testigos.
Pero testigos de algo nuevo,
testigos de tu reino,
testigos de tu Palabra,
testigos de una experiencia única contigo,
testigos del amor sin límites,
testigos de la misericordia
y del perdón sin límites,
testigos tuyos, nada más.

Señor,
haz que seamos capaces de ser testigos tuyos,
de que nuestra vida hable de ti
más que de nosotros mismos,
de que demos testimonios verdadero
de que tú eres el Señor de nuestra vida.
El Señor de los amigos.
El Señor Jesús.
Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias