11 de septiembre – “Amad a vuestros enemigos, haced el bien, bendecid, orad… Sed compasivos, no juzguéis, no condenéis, perdonad y dad” (Lc 6,27-38)


Señor, ¡menudo programa de vida el tuyo! Me parece increíble que hoy me dirijas a mí esta Palabra, ¡me siento tan lejos de tus indicaciones!

Señor, ¿cómo amar a nuestros enemigos si lo son porque nada queremos con ellos o porque en nada pensamos que podemos unirnos? ¿Cómo hacer el bien si en lo primero que pensamos siempre es en nosotros mismos y no en los demás?

Señor, ¿cómo bendecir a los otros si apenas tenemos tiempo para preguntarnos si nuestra vida tiene sentido? ¿Cómo orar si todo parece más importante que tú? ¿Cómo ser compasivos si el sufrimiento de los otros nos es tan ajeno?

Señor, ¿cómo no juzgar y condenar a los demás si es nuestra mejor arma para no ocuparnos de lo verdaderamente importante? ¿Cómo perdonar sí vivimos como si no necesitáramos el perdón de nadie? ¿Cómo dar si nos parece que no tenemos de nada aunque nos sobra casi todo?

Señor, tu que colmas nuestros anhelos y nos prometes que lo que demos eso recibiremos multiplicado, te pedimos que recordemos estas palabras tuyas a menudo y que nos examinemos a su sombra.

Señor, permítenos invocar tu nombre y en tu nombre hacer el bien, bendecir, orar, ser compasivos, no juzgar, perdonar y darnos sin medida. Así te lo pedimos, confiados. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias