12 de diciembre: “El que tenga oídos, que oiga” (Mt 11,11-15)

Señor Jesús, ante tanta palabra vacía, ante tanto anuncio sin contenido, ante tanta expresión de lo mal que va todo, ante tantas palabras para definir el sinsentido de nuestros ritmos y horizontes, hoy en tu evangelio nos dices “el que tenga oídos, que oiga”.

Señor Jesús, que oigamos sin posibilidad de confundirnos, el grito de los más pobres, de las personas más vulnerables, de los que apenas tienen lo imprescindible para pasar el día. Que oigamos las historias de la gente que no tiene una casa para vivir, ni un pedazo de pan para llevarse a la boca, ni un trabajo digno. Señor Jesús, que yo oiga todo esto y no sea indiferente sino comprometido.

Señor Jesús, que oigamos el grito de nuestro planeta Tierra que clama un poco más de mesura, de equilibrio y de cuidado. Que oigamos como la casa común se ve esquilmada por nuestra avaricia, por nuestro progreso desmedido, por nuestra cultura de usar y tirar, por nuestro olvido cotidiano de que esta casa no es nuestra ni solo para nosotros, sino regalada y para todos. Señor Jesús, que me comprometa en la salvaguardia de esta Tierra.

Señor Jesús, que oigamos a los mayores, a los que nos preceden, a los que tienen la sabiduría de la vida, a los que ya han vivido ¡tantas cosas! Que no repitamos las historias si no son porque en ellas el amor lo ha cambiado todo, que no despreciemos la cultura que nos abre la mente y el corazón al otro, que no demos por perdidas las buenas causas, las causas nobles de nuestro mundo. Señor Jesús, que oigamos a tus profetas y les escuchemos. Que les escuchemos y hagamos vida lo que nos exhortan a hacer. Que tengamos oídos para oir lo que nos dices. Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC