12 de febrero – “Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre” (Mc 7,14-23)

Señor, ¿qué me hace impuso a mí?
¿Mi modo de pensar,
mi modo de resolver las cosas,
mi modo de afrontar las crisis,
mi modo de relacionarme con los otros?

Señor, ¿qué me hace impuro a mí?
¿Mis decisiones, mis juicios de valor,
mis reacciones, mis prejuicios,
mis egoísmos,
mis miserias personales?

Señor, ¿qué me hace impuro a mí?
¿Mis clasismos, mis secretos,
mi modo de usar la información,
mis acusaciones no contrastadas,
mis retos inasumibles, mi desorden?

Señor, ¿qué me hace impuso a mí?
¿Mi falta de confianza en ti,
mi poca constancia,
mi falta de paciencia, mi falta de sencillez,
mi apatía, mi desencanto,
mi indiferencia hacia los otros?

Señor, ¿qué me hace impuro a mí?
¿Mis envidias, mi orgullo, mi frivolidad,
mi superficialidad, mi pobreza de miras,
mi comodidad, mi vagancia para según qué cosas,
mi pobre escucha,
mi falta de esperanza, mis miedos?

Señor, sé que todo eso me hace impuro
y sé también que contigo a mi lado
es más fácil reconocerlo, mejorar y volver a empezar.

Señor, dame un corazón limpio,
transparente, dispuesto, puro. Así sea.

oscaralonso©oracionesdiarias