11 de junio: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 5,20-26)

Señor Jesús, hoy nos recuerdas que seguirte no es decir que lo hacemos, no es solo cumplir un sinfín de normas, no es ni tan siquiera dirigirnos a ti diciéndote «Señor, Señor». Hoy nos recuerdas que seguirte es estar comprometidos por la justicia de tantos hombres y mujeres que viven entre nosotros.

Señor Jesús, haznos capaces de comprender que solo si vivimos comprometidos por la justicia de los más vulnerables somos de los tuyos, que solo si nuestra vida se siente zarandeada por tanta injusticia somos de los que el Evangelio les cambia la vida, que solo si nos conmueve la situación de los más pobres y excluidos seremos capaces de entender cuál es nuestra misión.

Señor Jesús, que nuestra justicia no sea dar a cada uno lo que se merece, ni a cada cual lo que le corresponde, ni a todos ellos de lo que a nosotros nos sobra… que nuestra justicia sea en tu nombre, que porque te conocemos vivimos comprometidos por la vida de tantos, que nuestra fe es fundamentalmente acción en beneficio de los otros.

Señor Jesús, haznos creyentes comprometidos por la justicia, por esa que dibuja posibilidades, por esa que nos desinstala, por esa que pone por obra lo que sabemos que se debe hacer, por esa que restituye dignidades y hace posible la vida plena a la que todos estamos llamados. No permitas que nuestra fe nos tranquilice y nos dé seguridades indolentes. Haznos hombres y mujeres comprometidos por la justicia, a tu modo. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC