8 de junio: «Bienaventurados los limpios de corazón» (Mt 5,1-12)

Señor Jesús, bienaventurados los limpios de corazón. Suena bien. ¿Y quiénes son esos bienaventurados? ¿Qué significa tener limpio el corazón? No está mal para comenzar la semana. Señor, haznos limpios, de corazón.

Señor Jesús, hoy te decimos: haznos libres, haz que nuestra libertad libere, haz que nuestra limpieza de corazón se traduzca en palabras, acciones y gestos preñados de ternura, plagados de buena fe, repletos de solidaridad y esperanza. Señor, haznos limpios de corazón.

Señor Jesús, haznos desapropiados, ayúdanos a ser transparentes y serviciales, enséñanos a priorizar, deja que sintamos que te necesitamos, inspira en nosotros ideas buenas y propuestas humanizadoras. Señor, haznos limpios de corazón.

Señor Jesús, edifícanos bien fundamentados en ti. Libéranos de toda pretensión, de toda imposición y de toda imposición. Danos un corazón limpio de toda maldad, de todo rencor y de toda injusticia. Que nos dejemos hacer por ti. Que viéndonos te vean. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC