1 de junio: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,25-34)

Señor Jesús, hoy que celebramos la Bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia, hoy que hemos dejado atrás la Pascua, hoy que el mes de mayo ha tocado su fin, hoy tu Evangelio nos dice a cada uno de nosotros, en primera persona: «ahí tienes a tu madre». Es como si supieras que necesitamos que María siga presente en nuestra vida, cada día, en cada circunstancia, en cada fase, en cada situación. Gracias, Señor, por tu sensibilidad y preocupación por nosotros.

Señor Jesús, entramos de nuevo en el tiempo ordinario, ese en el que ocurre todo, ese en el que nos ocurre de todo, ese en el que recordamos y necesitamos fa fuerza de la Pascua y en el que ponemos en juego los dones recibidos de tu Espíritu. Recomenzamos la vida cotidiana, la vida en la que nos pides ser sal y luz, ser hermanos y profetas, ser horizonte y esperanza para el mundo. Gracias, Señor, por invitarnos una vez más a seguir escribiendo la historia como tú deseas que lo hagamos.

Señor Jesús, gracias por dejarnos a tu Madre como compañera de camino. Ojalá aprendamos de ella el valor de tu entrega, la fidelidad de su compañía, la donación sin reservas y la humildad que hace posible vivir las bienaventuranzas en toda su hondura. Haznos buenos hijos e hijas. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC