27 de mayo: «Te ruego para que todos sean uno» (Jn 17,20-26)

Señor Jesús, eso nos gustaría: que todos fuésemos y funcionáramos como un solo cuerpo. Que todos viviéramos y trabajáramos para el buen común, unidos, respetando las diferencias y contando con ellas para seguir construyendo.

Señor Jesús, haznos uno: que sintamos a los demás, a todos los demás, como una verdadera familia. Que no nos desentendamos de nadie, especialmente de todos aquellos hacia los que sentimos una cierta indiferencia y terminamos por olvidarlos o por vivir a espaldas de su realidad y de sus necesidades.

Señor Jesús, ahora que un virus nos ha igualado en eso de la vulnerabilidad y del cuidado de unos para con otros, haznos entender que o vivimos todos o nadie vivirá. Que lo aprendido no lo olvidemos en unas semanas y que juntos sepamos cómo afrontar el futuro sin exclusiones ni exclusivismos.

Señor Jesús, haznos uno para que el mundo crea en ti. Haznos uno en el amar. Uno en el servir. Uno en el disfrutar de la vida. Uno en la convivencia. Uno en el trabajo por la justicia y la paz. Uno en la construcción de un mundo en el que lo distinto sea una riqueza y lo diferente nos complemente y enriquezca a todos. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC