15 de mayo: «Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado» (Jn 15,12-17)

Señor Jesús, amar. En esa sencilla palabra se resume todo. Todo lo de todos. Todas las leyes. Todas las tradiciones religiosas. Todos los mandamientos. Todas las reglas y catecismos que hemos escrito. Todo se resume en amar. ¡Y cuán difícil es amar! ¡Qué complicado amar como tú nos dices que amemos! Y aún así, queremos vivir en el amor.

Señor Jesús, amar. Te pedimos que nos enseñes a amar sin medida, sin condiciones, sin restricciones, sin acepciones, sin exclusiones, sin excusas, sin prejuicios. Enséñanos a amar como tú amas.

Señor Jesús, amar. Te pedimos que nos enseñes a amar a quien nos ama, pero también a quien no nos ama, a quien no piensa como nosotros, a quien no cree en lo que creemos nosotros, a quien no espera que yo le ame, a quien el amor les ha partido por la mitad, a quien nunca se ha sentido amado. Enséñamos a amar como tú amas.

Señor Jesús, amar. Te pedimos que nos enseñes a amar a quien por el motivo que sea no nos quiere, se siente muy distante de nosotros, a quien el odio le impide ver de otro modo la vida, a quien necesita reconciliarse consigo mismo y con los demás, a quien vive colmado de ganas de revancha, de ajustar cuentas, a quien necesitan ser amados sin más.

Señor Jesús, amar. Que nos amenos unos a otros. No nos has pedido nada más. Nada más. Solo amar. Enséñanos a amar. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC