12 de mayo: «La paz os dejo, mi paz os doy» (Jn 14,27-31a)

Señor Jesús, ¿qué paz es esa que nos dejas? ¿De qué paz nos hablas cuando nos dices que nos das tu paz? En este mundo nuestro tan violento, tan deshilachado, tan enmudecido ante la tragedia de la agresividad que provoca la desigualdad y la injusticia, ¿dónde está esa paz que nos dejas? ¿Dónde se aprende a vivir en paz?

Señor Jesús, la paz de la que nos hablas no es solo un estado anímico que emana de no tener problemas, ni grandes preocupaciones. Quizás eso sea más indiferencia o tranquilidad, pero quizás allí no haya paz alguna. No al menos tu paz.

Señor Jesús, danos la fe y la capacidad necesarias para descubrir que la paz que tú nos ofreces llega por otro camino y, curiosamente, se puede conjugar con la intranquilidad. Que tu paz tiene más sentido de seguridad interior que de acomodamiento o de sentirnos bien sin más.

Señor Jesús, haz que descubramos que la paz de la que nos hablas procede de sabernos acogidos, acompañados y amados por Dios. Es la seguridad de saber que tú, por tu espíritu, permaneces entre nosotros.

Señor Jesús, nos comprometemos a confiar en ti y a tener presente tus palabras en esta nueva jornada, porque sabemos que vivir contigo es vivir en paz y ser instrumento de tu paz allí donde vivimos. Que la paz que demos proceda siempre de nuestra fidelidad para contigo. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC