13 de junio – “La Iglesia es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan”.


«Primerear»: sepan disculpar este neologismo. La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1 Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un poco más a primerear!
– Como consecuencia, la Iglesia sabe «involucrarse». Jesús lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavarlos. La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. Los evangelizadores tienen así «olor a oveja» y éstas escuchan su voz.
– Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a «acompañar». Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y prolongados que sean. Sabe de esperas largas y de aguante apostólico. La evangelización tiene mucho de paciencia, y evita maltratar límites.
– Fiel al don del Señor, también sabe «fructificar». La comunidad evangelizadora siempre está atenta a los frutos, porque el Señor la quiere fecunda. Cuida el trigo y no pierde la paz por la cizaña.
– Por último, la comunidad evangelizadora gozosa siempre sabe «festejar». Celebra y festeja cada pequeña victoria, cada paso adelante en la evangelización. La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia.
Papa Francisco, Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 24.

Padre Bueno,
haz que tomemos la iniciativa de hablar de ti,
de llevarte a ti a los demás,
de ser tú en nosotros,
de ser nosotros como tú.

Haz que nos involucremos en la vida,
que tomemos parte de lo que pasa en la calle y en la casa de la gente,
que seamos valientes a la hora de defender la justicia
y buscar el bienestar de todos,
especialmente de los que menos recursos tienen.

Haz que acompañemos las alegrías y tristezas de los otros,
sencilla y sensiblemente.
Haz que cuanto hacemos fructifique
no por nuestros méritos sino por tu presencia en medio de nosotros
y que, un día más, festejemos la vida, toda la vida. Amén

oscar.alonso©oracionesdiarias