14 de marzo – “Si cuando vas a poner tu ofrenda te acuerdas de que tu hermano tiene quejas contra ti, vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda” (Mt 5,20-26)

Cuantas ofrendas te llevo yo, Señor,
a veces sin tener en cuenta que más y antes
que en el altar tú estás donde están mis hermanos.

Cuantas ofrendas te llevo yo, Señor,
justificando así muchas veces
todo cuanto no esta en regla en mi vida
pero quedando satisfecho de lo que dejo sobre tu altar no sin esfuerzo.

Cuantas ofrendas te llevo yo, Señor,
y no son fruto de mi sacrificio,
ni de mi voluntad de servicio,
ni de mi serte fiel,
ni de mi compromiso justo por la justicia
pero forman parte de mi fe religiosa,
cómoda y en tantas ocasiones acomodada.

Cuantas ofrendas te llevo yo, Señor,
invirtiendo demasiado tiempo,
recursos y preocupaciones en agradarte
olvidando que lo que más deseas y pe pides
es que te ofrezca con sencillez y sinceridad
mi corazón, mis manos, mis pies, mis ojos…
para que tú seas visible por medio de ellos en medio del mundo.

Hoy, Señor, dejo ante tu altar mi ofrenda
y antes de ofrecértela viviré este día
intentando reparar heridas, tendiendo puentes,
siendo misericordia, practicando la compasión
y reconciliándome con mi hermano.
A la noche volveré a ti
y volveré a presentarte como ofrenda
el fruto de esta jornada.
Espero que sea de tu agrado,
en ella voy yo y mi vida toda, mi entrega toda, mi deseo de servirte en verdad. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias