14 de octubre – “Dad limosna de lo de dentro…” (Lc 11,37-41)

Señor,
recuerdo esta mañana una oración de cuando era más pequeño
que comenzaba diciendo “la limosna que Dios quiere es…”.
Y en esta mañana yo la voy a continuar.

Sé que la limosna que tú quieres que nosotros ofrezcamos
no es de lo que nos sobra,
no es de lo que no nos gusta para nosotros pero que pensamos que para los otros es estupendo,
no es una limosna de fin de temporada o de la limpieza de nuestros armarios,
no es una campaña solidaria puntual,
no es sólo dinero, no es sólo pensar que está bien hacer el bien,
no es sólo sentir con los pobres,
no es sólo sentir lástima o pena,
no es una campaña de marketing,
no es sólo hacer cosas por los otros…
no, es eso dar limosna.

Señor, tú nos pides que demos limosna de lo de dentro,
de aquello que nos constituye,
de aquello verdaderamente importante para nosotros,
de aquello que supone desapropiarnos de nosotros mismos,
de nuestras ideas, de nuestra religiosidad de libro,
de nuestras prácticas religiosas litúrgicamente intachables.

Señor, la limosna que tú quieres
es que nos hagamos cargo de las situaciones,
que carguemos con los otros
y que nos encarguemos de todo lo suyo.

La limosna que tú quieres es amar sin condiciones,
sin peros, sin excusas ni clasismos.
La limosna que tú quieres es que nos dejemos hacer por el otro
y que al otro le veamos como una promesa. Es recibir más que dar.
La limosna que tú quieres es que nuestra vida hable de ti
porque siempre nos encontramos
en actitud de servicio, de entrega y de ayuda gratuita.
La limosna que tú quieres es aquella que nos construye
a medida que más nos damos,
aquella que te tiene a ti como fuente principal de entrega y compasión.
La limosna que tú quieres nace del corazón,
de lo más hondo de nosotros mismos,
allí donde resides tú.
Allí donde tú nos sigues dando razones para creer,
para alegrarnos, para esperar y para entregarnos por puro amor.
Que así sea nuestra limosna, Señor. Amén

oscar.alonso©oracionesdiarias