15 de junio – “Cuando hagas limosna, cuando recéis, cuando ayunéis…” (Mt 6,1-6.16-18)

Señor, ¡qué sorpresa!
Pensaba que estas tres cosas
eran perfectas para la cuaresma,
pero una mañana más me sorprendes
y me recuerdas que hacer limosna, rezar y ayunar
son disposiciones del corazón
que se traducen en hechos cotidianos,
en opciones que marcan lo que somos y cómo somos.

Señor,
que yo dé limosna no de lo que me sobra
sino de lo que otro necesite,
que esté cerca del necesitado
no porque me sobre tiempo o me aburra,
sino porque creo en ti
y en las posibilidades de las personas.

Señor,
que rece sin que me lo impongan,
que rece allí donde esté,
como quiera, a mi manera, frente a frente,
sin parafernalias,
sin tener que quedar bien ni contigo ni con nadie.
Que rece al Padre con mis palabras
y si no tengo, con mis silencios y mis manos extendidas.

Señor,
que ayune de todo aquello que no hace bien.
Que ayune de cobardía, de soberbia,
de egoísmo, de rabia, de envidia,
de prejuicios, de injusticia.
Que ayune de todo aquello que me aleja de ti y de los demás.
Que ayune de mí mismo
cuando me convierto en el centro
y en el protagonista de tu Historia.

Señor,
gracias una mañana más por dirigirme tu Palabra
y recordarme qué es lo esencial.
Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias