16 de septiembre – “Jesús dijo: “Joven, yo te lo mando: Levántate”. Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar” (Lc 7,11-17)


Señor, hoy me diriges a mi esas mismas palabras
y me dices con fuerza, mirándome a los ojos,
con pasión y mucho cariño: ¡Levántate!

Cuando los motivos para creer se desvanezcan,
cuando la fe parece que no da paz,
cuando tengas la sensación de que todo cuanto tiene que ocurrir
va a ocurrir con o sin ti, estés o no estés, creas o no creas: ¡Levántate!

Cuando eches una mirada a tu alrededor y desees no volver a mirar,
cuando te dé la sensación de que el telediario es una especie de ensayo del fin del mundo,
cuando en tu entorno parezca que sólo hay malas o regulares noticias: ¡Levántate!

Cuando sientas que te faltan las fuerzas y que te cuesta respirar con profundidad,
cuando te des cuenta de que no puedes cargar con el peso de los demás,
cuando notes que tu corazón se hace pequeño y le da miedo compartir y amar: ¡Levántate!

Cuando te duela el dolor de los otros,
cuando sientas que la enfermedad forma parte de nuestra condición,
cuando contemples la injusticia y eso te deje sin palabras y sin fuerzas: ¡Levántate!

Señor, como aquel joven del evangelio,
acércate a mí, dime ¡Levántate!
y haz que hable, que cuente a los otros que no estamos solos.
Haz que me convierta en testigo de la luz, de la verdad y de la justicia,
que sea para otros, para todos, motivo de vida y esperanza. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias