15 de marzo: “Deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano” (Mt 5,20-26)

Señor Jesús, la ofrenda que a ti te agrada
es que nos demos a nosotros mismos.
Que nuestras manos, nuestros pies,
nuestro corazón y nuestra inteligencia
los pongamos al servicio de los demás.

Señor Jesús, la ofrenda que a ti te gusta
es que vivamos reconciliados y reconciliando.
Que no tengamos cuentas pendientes
en el amor, en el perdón y en la esperanza.

Señor Jesús, la ofrenda que nos hace hijos tuyos
no es la del rito que se convierte en lo más importante
sino la de la entrega de uno mismo
aunque nadie lo sepa, aunque nadie lo vea, aunque nadie lo esperara.

Señor Jesús, la ofrenda que nos pides
es la que se hace desde la ternura,
desde la compasión,
desde el sabernos queridos y reconciliados por ti siempre,
desde el convencimiento de que todo cuanto damos
ya lo recibimos antes
y todo cuanto ofrezcamos
se multiplicará al dividirse y compartirse con los demás.

Señor Jesús, en esta cuaresma
haznos hombres y mujeres reconciliados y oferentes.
Danos la capacidad de descubrir la belleza
que se esconde y se manifiesta
en el perdón y en la donación. Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC

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