11 de marzo: “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis…” (Mt 25,31-46)

Señor Jesús, comenzamos esta primera semana de cuaresma con una llamada de atención a ser auténticos. Ante la tentación de ser lo que no somos, redoblar los esfuerzos, la atención y los trabajos para examinar y fortalecer nuestra autenticidad.

Y tu Palabra de esta mañana, Señor, nos ayuda a renovar esa autenticidad yendo al centro y al núcleo de todo: los otros. Los otros, tu rostro más tangible, más veraz, más cercano y real. En cómo vivamos nuestra relación con los otros es donde nos lo jugamos todo.

Señor Jesús, ¿y quiénes tienen hambre a mi alrededor? ¿Y quiénes tienen sed cerca de mí? ¿Y quiénes son forasteros? ¿Y quién necesita que le vista? ¿Y dónde están esos enfermos y esos presos a los que visitar? Y tu respuesta es clara: sal a la calle, observa; mira las noticias, despierta; entra en contacto con la gente más vulnerable, actúa.

Señor Jesús, queremos vivir la cuaresma en clave de hospitalidad, en clave de poder dar de comer al que pasa hambre, de beber al que muere de sed, de vestir al desnudo, de visitar al que lo necesite. Ayúdanos tú, buen Jesús, a ir hacia esas realidades y quitándonos algo nuestro salir a su paso y transformar la realidad. Te necesitamos. Acompaña nuestro caminar y haznos valientes para superar nuestras excusas y nuestro “no sé si lo podré hacer”. Contigo, podremos. Estate cerca. Haznos auténticos en el gastarnos por los demás. Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC

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