7 de marzo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga” (Lc 9,22-25)

Señor Jesús, comenzamos la cuaresma sin paños calientes, sin rebajas ni traducciones adaptadas ni vocabulario políticamente correcto, tan de moda para que nadie se moleste. Tu evangelio de hoy es claro: tras de ti, a Jerusalén se va sólo si estamos dispuestos a negarnos a nosotros mismos, a coger nuestra cruz y ponernos en marcha tras de ti.

Señor Jesús, ¿pero eso es tan difícil? Vivimos en una sociedad en la que el yo, el dar de comer al propio ego, en la que lo más importante es que todo gire en torno a mí, que tus palabras resultan escandalosas. ¿Negarnos a nosotros mismos? ¿Tomar nuestras cruces sobre nosotros? Se lleva negar a los otros, cargarles el peso de nuestros errores, de nuestras incapacidades y miserias a los demás.

Pero, Señor Jesús, tu Palabra dice algo que no debemos olvidar: “Si alguno quiere venir en pos de mí…”. No estoy obligado a seguirte. Nadie me lo impone. Nadie me lo exige. Debe ser una opción mía, personal, intransferible, libre.

Por eso hoy, Señor Jesús, te pedimos que nos des la fe y la valentía suficientes para seguirte, para desatarnos de tantas bridas que nos atenazan y nos impiden ser nosotros mismos en ti. Te pedimos que nos ayudes a poner en el centro de nuestra vida a los otros y que nos enseñes a cargar con la cruz cada día, hasta que siguiéndote descubramos la inmensa felicidad que conlleva cargar también con las cruces ajenas en tu nombre. Así te lo pedimos. Así sea

Óscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC

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