6 de marzo, miércoles de ceniza: “Convertíos a mí de todo corazón (Jl 2,12-18)

Padre bueno,

de nuevo, una vez más,

por puro amor llega la cuaresma,

llama a nuestra puerta,

despereza nuestro corazón,

despierta nuestra mirada,

desentumece nuestras manos

y nos pone en camino hacia la Pascua.

Nos gustaría vivir esta cuaresma

en clave de hospitalidad.

 

Padre bueno,

gracias por estas semanas de preparación

que nos ofrecen la posibilidad de vivir con intensidad,

de modo sencillo y cotidiano,

lo que tu Palabra nos proponga

a fin de llegar a la Pascua

renovados y convertidos más a ti.

 

Padre bueno,

haz que nos preparemos

para acoger el misterio de la muerte

y resurrección del Señor

que celebraremos dentro de cuarenta días.
Ayúdanos a hacer silencio,

¡queremos escuchar tu voz!
Toma nuestra mano, ¡guíanos al desierto!
Necesitamos contemplar tu Rostro,
nos hace falta la calidez de tu voz.
caminar juntos…. callar para que hables Tú.

Padre bueno,

nos ponemos en tus manos,
queremos revisar nuestra vida,
descubrir en qué tenemos que cambiar,
afianzar lo que anda bien,
sorprendernos con lo nuevo que nos pides.

Padre bueno, nos tienta la seguridad,

el «saberlas todas», el no necesitarte.
Nos tienta el activismo,

nos tienta la incoherencia,
Nos tienta ser el centro del mundo,

que los demás giren a nuestro alrededor,
que nos sirvan en lugar de servir.
Nos tienta la falta de compromiso.
Nos tienta la falta de sensibilidad.
Nos tienta separar la fe y la vida…
Nos tienta mirar la realidad

sin la mirada del Reino.
Nos tienta tener tiempo para todo
menos para lo importante,
y lamentarlo pero no hacer nada para cambiarlo.
Nos tienta el desaliento,
lo difícil que a veces se presentan las cosas.
Nos tienta la desesperanza, la falta de utopía.
Nos tienta el dejarlo para mañana,
cuando hay que empezar a cambiar hoy.
Nos tienta creer que te escuchamos

cuando escuchamos nuestra propia voz.

Padre bueno,

haz que vivamos esta cuaresma en clave de hospitalidad.

Que derribemos los muros que aíslan,

que excluyen, que crucifican, que separan

y que condenan a tantos a sobrevivir,

haz que sobrevolemos las diferencias

para que experimentemos la alegría

que nace del ser acogedores, solidarios, justos,

entregados y comprometidos con los últimos.

Haz que experimentemos la alegría de la Pascua

desde la alegría de la hospitalidad.

Así te lo pedimos. Así sea

 

Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC

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