25 de febrero: “¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?” (Mc 9,14-29)

Señor Jesús, buenos días. Una mañana más nos levantamos y estamos dispuestos a vivir y a aportar nuestro granito de arena para cambiar el mundo, para mejorar nuestras relaciones, para reivindicar justicia, para defender al último, para dignificar situaciones, para restituir dignidades, para amar más y amar mejor.

Pero, Señor Jesús, a veces olvidamos que para todo eso te necesitamos. Que para poder desterrar el odio, sanar heridas, resucitar muertos, dignificar vidas, echar fuera todo lo malo, lo que hace daño, lo que no deja ser feliz… te necesitamos.

Tu evangelio de hoy, Señor Jesús, nos recuerda algo importante: solos no podemos. Solos, acabamos creyendo que todo lo podemos. Solos, pensamos que nuestra preparación, nuestro deseo de hacer las cosas bien, nuestra disponibilidad son suficientes. Pero no es así. Te necesitamos.

Señor Jesús, haz que no olvidemos nunca que para afrontar la misión que nos encomiendas cada mañana es necesario confiar en ti, hacer oración, discernir con la ayuda del Espíritu, dejar que tu misericordia sea la que nos mueva hacia los demás y tu perdón el que sane, restituya y resucite a aquellos a los que estamos llamados a servir. Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC

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