21 de diciembre: “La criatura saltó de alegría” (Lc 1, 39-45)

Eso queremos, eso deseamos con todas nuestras fuerzas, Señor Jesús. Poder saltar de alegría como los niños, sin pensar si nos miran o si lo hacemos mejor o peor. Saltar de alegría porque realmente tenemos razones para ello.

Señor Jesús, saltar de alegría porque llegas.

Saltar de alegría porque con la excusa de tu venida nos reunimos.

Saltar de alegría a la espera de ese abrazo.

Saltar de alegría porque por una vez al año sentimos la necesidad de desearnos, juntos, lo mejor.

Saltar de alegría porque tenemos la oportunidad de seguir haciendo el bien.

Señor Jesús, saltar de alegría porque nos sentimos invitados y acogidos.

Saltar de alegría porque sigues sorprendiéndonos cada año.

Saltar de alegría porque tu ternura no tiene límites.

Saltar de alegría porque, aunque nos parezca que no, siempre hay motivos para esbozar una sonrisa y comenzar de nuevo.

Señor Jesús, saltar de alegría porque todo habla de ti.

Saltar de alegría porque nos sentimos tu casa, tu cuna… Belén.

Saltar de alegría porque naces en nuestras casas y en lo más profundo de cada uno de nosotros.

Saltar de alegría porque eres la Buena Noticia que necesita nuestro mundo.

Señor Jesús, haznos saltar de alegría también a nosotros. Haznos disfrutar en verdad de estas fiestas que se aproximan. Haznos verdaderamente alegres. Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno

Responsable Área Pastoral FEC

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