3 de diciembre:«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo pero una palabra tuya…” (Mt 8,5-11)

Señor Jesús, así es,
no soy digno de que entres en mi casa,
de que habites en mi corazón,
de que revoluciones toda mi vida,
de que hagas tambalear todos mis criterios y todas mis seguridades,
de que transformes mi vida entera,
pero hazlo, por favor, hazlo.

Señor Jesús,
esa palabra tuya que lo trasforma todo
y que es capaz de sanarlo todo, es misma palabra
es la que nos va a acompañar durante este adviento.
Por eso desde hoy te decimos,
sabedores de que no somos dignos de que entres en nuestra casa:

¡Ven Señor Jesús!
Ven y despierta nuestra vida, nuestras rutinas y nuestras modorras.
Ven y despierta nuestra capacidad de caminar junto a otros.
Ven y despiértanos de nuestras comodidades y de nuestros egoísmos.
Ven y despierta nuestra solidaridad,
nuestras ganas de cambiar el mundo y de celebrar la vida.
Señor Jesús, ven,
mantennos siempre despiertos.
Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno
Responsables Area Pastoral FEC

oscar.alonso©oracionesdiarias