20 de noviembre: “Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa” (Lc 19,1-10)

Señor Jesús,
siento que hoy me dirigen también a mí esas palabras:
“es necesario que hoy me quede en tu casa”
y me pregunto, ¿estaré preparado? ¿Qué necesitarás?
Y me susurras al oído que lo que necesitas de mí es que yo esté,
que te acoja tal y como soy,
que te dedique tiempo, que aprenda a gustar tu presencia,
que no me importe tanto nada más que tú.

Señor Jesús,
como a Zaqueo, me asaltan muchas preguntas,
necesito verte, necesito elevarme de mi propia ceguera,
de mi pequeña estatura en el servir y en el amar y verte.
Necesito verte Señor,
necesito que levantes tu mirada y me encuentres.
Quiero dejarme encontrar por ti.
Necesito tu mirada de cariño, tus palabras de invitación,
tu gesto de acogida y misericordia.

Señor Jesús,
despierta esa parte de mí que no es capaz de compartir,
de mirar más allá de mí mismo.
Haz que trabaje mis puntos débiles,
que discierna qué es lo mejor en cada momento.
Provoca en mí la sed de verte,
la necesidad de encontrarme contigo a solas.
Purifica mis pensamientos.
Renueva mi compromiso con los demás.
Transforma mi vida entera.
Que me dé prisa y baje de mis seguridades
porque es necesario que hoy te quedes en mi casa.
Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC

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