6 de noviembre: “Uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»” (Lc 14,15-24)

Señor Jesús,
tampoco a mí, como aquel comensal del que habla el evangelio de hoy,
me falta la buena voluntad: escucho tu palabra,
intento hacerla vida, hago buenos propósitos,
me comprometo a cambiar todo aquello que en mí necesita ser cambiado…
pero muchas veces todo eso se queda en buenas intenciones.

Señor Jesús,
enseguida aparece la tentación de estar a todo (y a nada al mismo tiempo),
de estar a la última, de mi propia comodidad,
de mis cosas, de lo que me gusta,
de lo que sé que domino y se me da bien,
y olvido que seguirte es mucho más que decir y decirte
que te quiero y que te sigo.

Señor Jesús,
haz que me sienta agradecido por ser invitado por ti a ese banquete,
que cuide mi relación personal contigo,
que intente vivir según lo que tú quieres para mí
y que me fíe de tu palabra y de tu promesa.
No dejes que sea yo y mis buenas intenciones los que marquemos el rumbo:
sé tú mi brújula, mi Norte, mi compañero de camino y mi luz.
Así te lo pido. Así sea

Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC

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