17 de septiembre: “Señor, no soy yo quién para que entres bajo mi techo” (Lc 7,1-10)

Señor Jesús,
en este mundo nuestro
en el que parece que para ser algo hay que llenarse de títulos,
de experiencia, de recomendaciones
y estar en boca de todos,
tu evangelio de hoy es una invitación
a resituarnos y a descentrarnos al mismo tiempo.

Señor Jesús,
en esta oración de la mañana te pedimos
que nos des la fe necesaria para poder vivir en verdad,
para ser humildes,
para que la sencillez sea una marca distintiva de nuestra vida cotidiana,
para que nos alejemos de todo aquello que desvirtúa la vida de la gente
y nos hace vivir en la superficie
que todo lo banaliza y lo rinde estéril.

Señor Jesús,
como a aquel centurión,
danos la fe necesaria para saber que sólo tu palabra sana y salva,
que solo en ti somos nosotros mismos,
que sólo contigo vivimos en verdad.

Señor Jesús,
aunque no seamos dignos de que entres en nuestra casa,
te pedimos que estés en las nuestras,
que tu presencia nos haga mejores
y nos ayude a comprometernos siempre más con los demás.
Así te lo pedimos. Así sea

Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC

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