17 de marzo – “Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo” (Jn 8,51-59)

Señor Jesús,
¡cuánta violencia todos los días!
Cuántos refugiados e inmigrantes sin refugio,
a la intemperie, olvidados, rechazados,
empobrecidos, enfermos,
culpabilizados,
objeto de la indiferencia más absoluta
de quien nos gobierna
y de nosotros mismos.

Señor Jesús,
¿qué podemos hacer
ante tanto dolor no tenido en cuenta?
¿Qué lugar debemos ocupar los creyentes,
los que decimos que estás en el centro de nuestra vida,
los que te oramos cada día,
los que vamos a nuestras comunidades,
los que celebramos la eucaristía cada domingo?

Señor Jesús,
también tú sufriste la violencia y el odio de los otros.
Haz que la realidad nos mueva a misericordia,
que nuestras actitudes sean realmente las tuyas,
las de la acogida, las del compromiso,
las de la movilización, las del amor sin condiciones.
Así sea, Señor, lo necesitamos con urgencia.
Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias