18 de febrero – “Cuando hagas limosna, cuando vayas a rezar, cuando ayunes… hazlo desde el corazón” (Mt 6,1-6.16-18)

Señor, comienza la cuaresma,
comienza de nuevo un tiempo regalado para ser,
para dejarnos hacer,
para pedir que una vez más conviertas nuestro corazón.

Señor, en esta cuaresma,
despierta en mí el compromiso de hacer limosna,
una limosna que me desapropie,
una limosna que me libere de todo cuanto me ata,
una limosna que me haga crecer viendo crecer en dignidad a los demás,
especialmente a los más empobrecidos.

Señor, en esta cuaresma,
despierta en mí la necesidad de hacer oración,
de poner mi corazón en remojo,
de desnudarme ante tu Palabra,
de hablarte sin compromiso y de escucharte sin traducirte,
de entablar contigo una relación de amistad
en la que pueda mirarte frente a frente
y redescubrir quién soy yo en ti.

Señor, en esta cuaresma,
despierta en mí el deseo de ayunar
de todo lo que me separa de ti y de los otros,
de todo aquello que no es importante,
de todo aquello que me distrae,
de todo aquello superficial, innecesario y caprichoso.

Señor, comienza la cuaresma
¡Despiértame! ¡Convierte mi corazón!
¡Te ofrezco mi limosna, mi oración y mi ayuno!
Acompaña esta nueva aventura
que me gustaría compartir contigo y con los hermanos. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias