18 de noviembre – “Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa” (Lc 19,1-10)

Señor, hoy pasas a mi lado
y también a mí, como a Zaqueo,
me pides que baje en seguida
porque tienes algo conmigo.

Señor, y yo me pregunto, ¿de dónde he de bajar?
¿Por qué quieres tú alojarte en mi casa?
Y en seguida caigo en la cuenta
de lo que tus palabras quieren decirme:
he de bajar de mis seguridades,
de mi altanería, de mi “si me hubieras hecho caso”,
de todos mis éxitos,
de todas las mentiras que me he ido creyendo,
del juego sucio, del jugar a ser juez y parte,
de no desear el bien a todos
porque no todos son todo para mí.

Señor, bajar de mi incoherencia,
de mi mediocridad, de mi instalación.
Pero, ¿por qué quieres alojarte tú en mi casa?
¿Significara eso que he de hacerte hueco,
que he de ordenar y redecorar mi casa,
que he prepararte algo para comer
y tener lista una habitación para que descanses?
Y en seguida caigo en la cuenta
de lo que tus palabras quieren decirme:
quieres alojarte en mi corazón,
quieres que en ti tenga fundamentada toda mi vida,
quieres que pese a mi pequeñez
todo cuanto lo ponga a disposición tuya,
quieres que me olvide de todo lo que es mío,
de todo lo que tengo y lo ponga al servicio de tantos.

Señor, aquí estoy: pasa a mi lado,
mírame como haces tú, con tanta ternura,
y pídeme que baje en seguida
porque tienes que alojarte en mi casa.
Te espero. Aquí estoy. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias