19 de febrero – “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo” (Lc 9,22-25)

Señor, es tan fácil decir que soy de los tuyos
y tenerme a mí mismo como uno del grupo de los elegidos,
que al final olvido que para ser realmente de los tuyos
hay que seguirte y ese seguimiento comporta
descentrarme de mí mismo,
acostumbrarme a no ser el primero sino el servidor de los últimos,
cargar con la cruz todos los días
y estar siempre a tu lado.

Señor, el que quiera seguirte
debe poner su corazón a disposición,
debe regalarse sin medida,
debe nadar contracorriente,
debe saber que será menospreciado,
que no le entenderán,
que quizás nadie le escuche,
que su propia historia le jugará malas pasadas,
que llegarán las dudas y el cansancio y el desencanto.

Señor, el que quiera seguirte
debe recordar que debe cargar con su propia cruz,
con sus heridas, con sus vacíos,
con sus incoherencias,
con su pecado,
con sus mediocridades y rebajas.

Señor, el que quiera seguirte
debe ponerse en camino,
buscar y gustar de tu compañía.
Y saber que estás siempre,
que nos escuchas siempre,
que nos perdonas siempre,
que tienes un corazón grande.

Señor, quiero seguirte:
que esta cuaresma me ayude a depurar mi corazón,
a negarme a mí mismo para que cuanto menos yo más tú,
que sea capaz de hacerme consciente de mis cruces y cargue con ellas,
y que no dude en irme contigo y gozar de tu compañía. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias