19 de mayo – “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama” (Jn 14,21-26)


Hoy escucho a Jesús decir
que si acepto sus mandamientos y los guardo,
soy discípulo suyo, estoy en camino,
construyo el reino, reparo tu Iglesia,
vivo desde el evangelio y el evangelio vive en mí,
pero, ¿cuáles son esos mandamientos?

Y al hacer la pregunta recuerdo que los mandamientos son:
primero amar a Dios sobre todas las cosas,
sobre todas las relaciones, sobre todas las pertenencias,
sobre todas las obligaciones, deseos y proyectos;
segundo, no pronunciar el nombre de Dios en vano,
no usar su nombre para atacar,
para excluir, para hacer que alguien se sienta fuera o extraño,
no invocar su nombre para cometer injusticias
ni para justificar nuestra falta de fe;
tercero, santificar las fiestas,
celebrar la vida, sentir el gozo de estar juntos,
de compartir mesa, de bailar y cantar
desde la alegría verdadera;
cuarto, honrar a tu padre y a tu madre,
vivir cotidianamente agradecidos
porque nuestros padres nos pensaron,
nos amaron desde antes de nacer, lo dan todo por nosotros
y nos amarán incondicionalmente hasta el final;
quinto, no matarás,
no asesinarás a nadie con tus manos,
ni con tus palabras, ni con tus gestos,
ni con tus desprecios, ni con tus injusticias,
ni con tus decisiones, ni con tus omisiones;
sexto y noveno, no cometerás actos impuros
ni consentirás pensamientos ni deseos impuros,
no usarás a los demás, no desearás lo que no te pertenece,
no jugarás con el amor;
séptimo y décimo, no robarás y no codiciarás los bienes ajenos;
octavo, no dirás falso testimonio ni mentirás,
no ocultarás la verdad y en la verdad serás libre.

Estos son tus mandamientos, los de siempre,
los que se resumen en uno solo: AMAR. Así sea

oscar.alonso © oracionesdiarias