20 de febrero – “Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?” (Mt 9,14-15)

Señor, el ayuno que a ti te gusta
es que a nadie le falte casa,
vestido, comida y calor de hogar.

El ayuno que tú quieres
es que todos tengan que comer.

El ayuno que nos pides es que estemos vigilantes,
que seamos sensibles y practiquemos un compromiso
sensato y liberador
en nuestro diario vivir.

El ayuno que necesitamos
es desapropiarnos de lo que nos hace caminar con torpeza
y nos impide gozar de tu compañía.

El ayuno que nos hace falta es olvidar nuestros seguros
y fiarnos más, mucho más de ti.

El ayuno que necesitamos esta cuaresma
se escribe con palabras sencillas y gestos cotidianos:
estar, sostener, apoyar, sugerir, dar de comer…
…compartir camino, casa y cruz. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias