20 de noviembre – “¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!” (Lc 19,41-44)

Señor,
estas palabras tuyas dichas a las puertas de Jerusalén
son una especie de profecía:
Jerusalén, ciudad santa y siempre llena de militares,
conflictos por los lugares,
desavenencias entre los hombres por no saber valorar
lo bueno que hay en los otros
y en lo que los otros creen.

Señor,
¡Hay tantas Jerusalenes en nuestro mundo!
¡Tantos lugares en los que la violencia, la corrupción,
el odio, la sinrazón y la brutalidad gobiernan!
¡Tantos sitios donde las armas, las alambradas, las cárceles,
la extorsión y el miedo son el pan de cada día para tantos!

Señor,
haznos instrumentos de tu paz.
Haznos tender puentes, abrir puertas y ventanas al diálogo,
propiciar encuentros y entendimientos,
siempre sumar y multiplicar,
siempre dividir pero no para separar sino para compartir
y que a todos llegue un poco de serenidad y de paz verdadera.

Señor,
haznos instrumentos de tu paz.
Haznos alegres, que seamos argamasa
que ayuda a construir y consolidar
espacios pacíficos donde vivir,
que logremos empatizar con los demás
y ponernos siempre en su lugar, en sus sentimientos,
en su modo de ver las cosas, en su modo de sentir, querer y creer.

Señor,
haznos instrumentos de tu paz.
Que donde haya ofensa, seamos nosotros perdón.
Que donde haya discordia, seamos nosotros unión.
Que donde haya error, seamos nosotros verdad.
Que donde haya duda, seamos nosotros fe.
Que donde haya tristeza, seamos nosotros alegría.
Que donde haya desesperación, seamos nosotros esperanza. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias