2 de febrero: “Hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén” (Lc 2,22-40)

Señor Jesús,
la Palabra de hoy nos habla de tu infancia,
de lo que decían de ti, de lo que intuían que iba a pasar contigo,
de las esperanzas que en ti había depositadas desde el principio.

La profetisa Ana, dice el texto,
hablaba de ti a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén…
por eso en esta mañana me pregunto qué aguardo yo,
a quién le hablo de ti,
qué aguarda la gente con la que convivo,
con la que trabajo,
a la que veo cada día camino de mis cosas.

Señor Jesús,
en este mundo nuestro tan deshumanizado,
tan repleto de noticias tan vergonzantes,
tan decadentes y tan destructivas,
¿qué aguardo yo?
¿Qué esperamos los seres humanos que suceda?
¿Quién espera la gente que enderece tanta deshumanización consentida?

Señor,
haznos verdaderos anunciadores de tu persona y de tu proyecto,
no tanto y no solo con las palabras,
sino fundamentalmente con la luz que se desprende de las buenas obras,
del deseo profundo de ser imagen tuya, palabra tuya, gesto tuyo.
Haz que hablemos de ti a todos los que aguardan la liberación
de todo aquello que oprime, genera injusticia, mata, anula,
excluye o simplemente es objeto de indiferencia.
Por favor, atiende nuestra oración.
Necesitamos cordura y humanidad a raudales.
Así te lo pedimos.
Así sea

oscar.alonso © oracionesdiarias