17 de enero: ¨Había allí un hombre con parálisis en un brazo¨ (Mc 3,1-6)

Señor Jesús,
también yo soy ese hombre que padece parálisis en un brazo.
Detente a mi lado,
ponme en medio,
mírame a los ojos
y sana mi inmovilismo.

Sana mi falta de gestos solidarios.
Sana mi desgana a la hora de echar una mano desinteresadamente a quien sea.
Sana mi falta de tono muscular espiritual.
Sana mis pocas fuerzas cuando se trata de sacrificarme,
de quitarme algo de lo mío para invertirlo en los demás.

Señor Jesús,
sana todas mis parálisis,
todas esas razones que yo mismo me fabrico y argumento para quedarme donde estoy,
para ser como soy, para no ponerme a tiro y jugarme la vida
tal y como me comprometí a hacer cuando te dije sí.

Señor Jesús,
con mis parálisis reales o fingidas,
aquí me tienes.
Sáname en sábado, es decir,
aunque no toque,
aunque no lo merezca,
aunque solo sea para poder redescubrir en esta jornada
que siempre estás a mi lado.
Así te lo pedimos.
Así sea

Oscar Alonso Peno
Responsable Área Pastoral FEC

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