21 de enero – “Había allí un hombre con parálisis” (Mc 3,1-6)

Señor, en esta mañana de invierno
¡me reconozco tanto en ese hombre del que habla hoy el evangelio!
¡Son tantas las partes de mi vida
que a veces siento que están paralizadas!

Por eso hoy te pido:

– De mi parálisis a la hora de discernir más las cosas ¡sáname Señor!
– De mi parálisis relacional,
la que me impide ir hacia los otros ¡sáname Señor!
– De mi parálisis reactiva,
la que me dice “eso no es cosa tuya”
y deja todo como está por comodidad y miedo ¡sáname Señor!
– De mi parálisis emocional
que me atrapa y me impide avanzar y gustar todo lo nuevo,
todas las nuevas oportunidades ¡sáname Señor!
– De mi parálisis religiosa
que me tiene contento con lo que ya he descubierto
y con lo que me han enseñado
pero me atrapa en un sistema
que no deja pensar ni renovarme ¡sáname Señor!
– De mi parálisis fraterna
que no me deja ver las necesidades de los hermanos
y en todo ve amenazas y peligros
en vez de oportunidades ¡sáname Señor!
– De mi parálisis en el compromiso,
la que me mantiene tranquilo en mis seguridades,
la que no me deja exponerme a la intemperie
y bajar al barro de la vida ¡sáname Señor!
– De mi parálisis intelectual,
la que hace que me crea que ya lo sé todo,
que no necesito estudiar más,
que no es necesario saber más para servir mejor ¡sáname Señor!
– De mi parálisis humanitaria
que me deja indiferente ante el mal y el dolor ajeno,
que me impide desinstalarme y desapropiarme
de mis posiciones y propiedades
para compartir con los menos favorecidos ¡sáname Señor!

Señor, de todas estas parálisis
y de todas aquellas que bien conoces
que me habitan ¡sáname! Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias