21 de febrero – “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mc 8,34-9,1)

¡Negarse a sí mismo!¡Cargar con su cruz! ¡Irse contigo!
¡Negarme a mí mismo!¡Cargar con mi cruz!¡Seguirte!
¡Suena tan bien y es tan difícil y tan fuerte al mismo tiempo!

Señor, yo quiero venirme contigo
pero siempre encuentro alguna buena excusa
para no terminar de hacerlo:
mi familia, mi trabajo, mis amigos, mis historias… mis limitaciones ¡yo mismo!.

Señor, yo quiero cargar con mi cruz,
es más, me gustaría cargar con mis cruces,
pero a veces ¡son tan pesadas!¡tan inoportunas!
¡tan injustas!, pienso para mí.

Señor, yo quiero seguirte,
pero siempre ando siguiendo otras cosas,
metido en otras movidas, atendiendo a lo urgente,
a todo lo que requiere de mí de un modo inminente
y casi –creo yo- insustituible, que no me queda ni un minuto
para poder discernir dónde estás para poder ir tras de ti.

Señor, aún así,
quiero seguir aprendiendo a negarme a mí mismo,
a dejar que seas tú y los otros los que están en el centro de mi vida;
quiero aprender a reconocer mis cruces y a cargar con ellas, a crecer con ellas
y a entender el para qué de esas cruces;
quiero seguirte sin poner excusas, sin autoengañarme,
sin mentirme, sin esconderme
detrás de las mil y una cosas que hago, digo y me invento.

Señor, quiero venirme contigo,
negarme a mí mismo, cargar con mi cruz y seguirte
¡Espérame siempre! Amén

oscaralonso©oracionesdiarias