21 de noviembre – “Todos los días enseñaba en el templo” (Lc 19,45-48)

Todos los días preparas para mí, Señor,
un día lleno de sorpresas.
Todos los días encuentro la mañana lista para estrenarse.
Todos los días tu Palabra me sorprende
y me da pistas de cómo caminar.
Todos los días el sol sale para todos.
Todos los días tú enseñabas en el templo. Todos los días.

Todos los días pones a gente en mi camino, Señor,
para que su vida y la mía ya no sean ajenas ni extrañas.
Todos los días me das la oportunidad
de crecer y madurar, de ser más yo contigo en los otros.
Todos los días me regalas 24 horas para dar vida,
para entregarla generosamente,
para recibirla gratuitamente.
Todos los días tú enseñabas en el templo. Todos los días.

Todos los días me nuestras buenas noticias
en los ojos de la gente, en los gestos y palabras de la gente,
en las buenas obras de la gente.
Todos los días me recuerdas que la compasión,
la defensa de la dignidad de los últimos,
el compromiso por sanar heridas y el perdón
deben ser aquello que me mueva y me acerque a los otros.
Todos los días me ofreces el don de la vida,
del ser para los otros, de inaugurar posibilidades y nuevos caminos
para ser y hacer felices a los demás.
Todos los días tú enseñabas en el templo. Todos los días.

Como todos los días, Señor, aquí me tienes.
Como todos los días.
Todos los días a ti me dirijo
para recordarme que todo de ti depende,
que se haga tu voluntad.
Que tengo una nueva oportunidad de vivir en tu presencia
y en tu presencia vivir.
Como todos los días,
gracias Señor por contar conmigo. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias