22 de septiembre – “Nadie enciende un candil y lo tapa, sino que lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz” (Lc 8,16-18)


Señor, nadie debería esconder
los propios talentos y echarlos a perder
pensando que quizás no sepa
cómo ponerlos en juego, compartirlos y multiplicarlos.

Señor, nadie debería pensar que encender una luz es la tarea
sin pensar que lo más importante es compartirla,
hacer que se multiplique,
para que los que entren puedan ver.

Señor, nadie debería guardar en secreto
lo que a otros puede hacer bien,
lo que a otros puede hacer crecer,
lo que para otros quizás sea la razón de su vida.

Señor, nadie debería pensar que tiene poco,
porque si lo poco no se cuida, se comparte y se le busca rendimiento
hasta eso poco se echa a perder.

Señor, haz que yo sea luz para los demás,
talento que pongo a disposición de los demás,
posibilidades para los otros, siempre,
sabedor de que nadie enciende un candil y lo tapa,
sino que lo pone en el candelero
para que los que entran tengan luz. Así sea.

oscar.alonso©oracionesdiarias