4 de abril: “Era tanta la alegría que les inundaba que no podían creer” (Lc 24,13-35)

Así estamos Señor Jesús, así estamos.
Es tan fuerte, tan explosiva, tan sugerente
la noticia de tu resurrección que la alegría que sentimos
nos inunda y apenas podemos compararla con nada.

Señor Jesús,
que como a los discípulos de Emaús,
nos salgas hoy al paso, te unas a nuestras conversaciones,
tareas y reuniones, y participes en nuestra vida cotidiana
y, sin darnos cuenta, termines explicándonos el sentido profundo de todo.

Señor Jesús,
que como a los discípulos de Emaús,
a veces abatidos por la terca realidad, dolidos por las enfermedades,
las miserias de nuestro mundo,
el trago por el que están pasando hombres y mujeres que ven apagarse su luz poco a poco,
la soledad en la que sobreviven tantos ancianos,
el hambre, la sed, el sinsentido, el olvido de la casa común…
pese a todo, en todo nos quede grabado a fuego lo de ser hospitalarios,
lo de arrimar el hombre, lo de “quédate”,
lo de compartir mesa y pan…
y en ello descubrirte presente en medio de nosotros.

Señor Jesús,
que como los discípulos de Emaús
pensemos hoy cuánta es nuestra alegría,
hasta dónde nos inunda,
hasta qué punto no podemos creernos
que has resucitado en serio
y que todo se ha llenado nuevamente de vida y esperanza para todos.
Inúndanos de esa alegría que todo lo transforma.
Así te lo pedimos.
Así sea

oscar.alonso © oracionesdiarias