26 de marzo – “Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría” (Jn 8,51-59)

Señor, los que creen en ti viven alegres.
Los que experimentan en su vida tu presencia continua,
tu desvivirte por nosotros,
tu cariño y ternura constantes, viven alegres.
Los que lo dejan todo, salen de su tierra
y se ponen en camino fiados en tu palabra,
viven alegres,

Señor, los que no tienen nunca tiempo
para decir “no tengo tiempo”,
los que viven en actitud contante de servicio,
los que se comprometen hasta el final
aunque el final a veces no sea el deseado
ni esté exento de dificultades, viven alegres.

Señor, los que celebran su vida y su fe,
tu vida y tu proyecto en ellos,
los que oran sin descanso en toda situación,
los que agradecen cada cosa cada día,
los que siempre ven en los otros
posibilidades, regalo, horizonte, viven alegres.

Señor, la verdadera alegría
no es estar exento de problemas,
de contradicciones, de incoherencias y de algunas heridas.
La verdadera alegría es saberse en tus manos,
saberse fiado de ti totalmente, vivir a la intemperie
porque tú estás en todos los sitios,
en todos los tiempos y en todos.

Señor, haznos alegres, llénanos de verdadera alegría,
de esa que no se agota ni está sujeta
a los momentos en los que todo va bien
o a las gracias pasajeras.

Haznos verdaderamente alegres,
alegres en tu evangelio,
alegres en la esperanza. Así sea

oscar.alonso@oracionesdiarias.