27 de abril – “Yo soy la puerta: quien entra por mí, se salvará” (Jn 10,1-10)

Señor ¡Hay tantas puertas!
Hay puertas que invitan a entrar,
siempre están abiertas,
son llamativas y a uno le cuesta resistirse
¡ofrecen tantas cosas!
Estas puertas me gustan, no lo niego,
pero me llevan a lugares en los que no quiero estar:
vivir de la imagen, vivir siempre expuesto,
sin intimidad, vivir aparentando,
vivir siempre gastando…

Señor ¡Hay tantas puertas!
Hay puertas blindadas, acorazadas,
llenas de cerrojos y cerraduras, son puertas muy seguras,
preparadas para todo tipo de asalto, ataque y envites.
Estas puertas esconden algo, tienen miedo de algo,
son como muros que nos separan a unos de otros,
sobre todo a los que tienen quizás mucho de los que nada tienen,
a los que viven con temor de los que atemorizan a los demás…

Señor ¡Hay tantas puertas!
Hay puertas de cristal, enormes, dejan ver todo lo que hay detrás de ellas, transparentan todo, pero sin embargo están bien custodiadas. Sólo se abren si eres de un cierto grupo, de un determinado club… son casi invisibles pero marcan un territorio al que no todos podemos pasar.

Señor ¡Hay tantas puertas!
Hay puertas giratorias, bonitas, clásicas y modernas,
que te llevan al interior de los lugares
pero si no tienes cuidado te devuelven al lugar del que venías
y te aturden y despistas. A veces van demasiado deprisa
y uno las atraviesa con poca serenidad.

Señor hay muchas puertas y luego estás tú,
la puerta por la que debemos pasar para encontrar VIDA,
VIDA en abundancia, sentido, alegría y felicidad verdaderas.
Te pido en esta mañana que me des la capacidad de reconocerte
para poder ir hacia ti.
Señor, puerta de nuestra vida,
gracias por este nuevo día. Así sea

oscar.alonso©oracionesdiarias